ÓMNIBUS METÁLICOS en La Habana

HASTA FINES DE LA DÉCADA DEL 40, LOS ÓMNIBUS DEL SERVICIO URBANO EN LA CAPITAL SE CONSTRUÍAN DE MADERA SOBRE CHASIS IMPORTADOS; HASTA QUE EN 1947 LLEGÓ EL PRIMER ÓMNIBUS METÁLICO Y, CON ÉL, LOS CARROCEROS CRIOLLOS MOSTRARON SUS HABILIDADES EN LA NUEVA VER

POR ALFONSO CUETO ÁLVAREZ

2022-07-22T07:00:00.0000000Z

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Exclusivas Latinoamericanas

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DE CUBA

Aunque el servicio de ómnibus interprovinciales ofertaba confortables equipos metálicos en esos años, la 58, una de las rutas de la Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA), con paradero en La Ceiba, Puentes Grandes, importó en 1947 algunos ómnibus R.E.O que incorporó a su ruta CeibaAvenida del Puerto como servicio especial a un precio ligeramente superior. La 58, además de servir dos importantes stadiums deportivos, cruzaba el centro comercial de La Habana. La primera reacción de las otras administraciones de ómnibus fue pintar los viejos «carros de palo» con los colores que traían los R.E.O; originando fuertes protestas; en particular, de los estudiantes universitarios que, parafraseando la copla «La bien pagá», las bautizaron como «Las bien pintá». Los administradores más sensatos dirigieron su acción hacia la construcción de ómnibus totalmente metálicos, donde los principales constructores cubanos, Merens, Rodríguez y Betancourt, comenzaron su introducción en diversas rutas habaneras. Todas ellas mostraban un frente de ómnibus muy parecido a los conocidos GM Old Look, que rápidamente comenzarían a ocupar la mayoría de las rutas habaneras; aunque la capacidad de los criollos era menor y los interiores no coincidían en formato. Aun así, varias rutas usaron estos carros en la totalidad del parque que poseían, como fueron las de Lawton 23, 24 y 25; las del Vedado 26 y 27; las de La Lisa 21 y 22; y las de Buenavista 28 y 9. Algunas intermunicipales como las 35 y 48 también usaron las criollas. La mayoría de las rutas pasaron directamente de los equipos de madera hacia los GM 4 y 6-71 y otro modelo menor a gasolina, dadas las facilidades que brindaba la agencia de la marca en Cuba. Compartían el tráfico de la capital con los ACF Brill; los Superior y los Leyland mecánicos que formaron el parque de Autobuses Modernos, empresa que sustituyó a los tranvías habaneros. Posteriormente, los nuevos Leyland Olympic, los Hino y los Ikarus cubrieron el escenario capitalino. Con mayores facilidades industriales en Cuba, conocimos las Girón en sus distintos modelos ensamblados sobre chassis PAZ y/o Hino; posteriormente las Diana en diferentes versiones, e incluso, el ensamblaje completo de ómnibus Yutong. No por ello olvidamos a quienes, de manera casi artesanal, brindaron aquellos primeros ómnibus metálicos a La Habana de entonces.

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