falleció EL AMIGO ABED

QUÉ TRISTE SENTARSE A ESCRIBIR DE UN AMIGO QUE YA NO ESTÁ ENTRE NOSOTROS, QUE COMPARTIÓ SUEÑOS Y QUE AYUDÓ E IMPULSÓ EL AUTOMOVILISMO CUBANO

Por Willy Hierro Allen

2022-07-22T07:00:00.0000000Z

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Exclusivas Latinoamericanas

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OBITUARIO

Don José Abed Rouanett, mexicano de nacimiento e inolvidable directivo del automovilismo mundial, falleció el pasado 2 de junio a los 82 años. En Cuba lo conocimos durante sus visitas de trabajo, siempre alentando a los amantes del automovilismo. Laboró tanto para la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) como para NACAM. De joven, José Abed fue piloto de autos y de motos, vehículos con los que compitió en disímiles eventos nacionales en su natal México. Cuentan que compitió en Rally, Fórmula 1 y Turismo, pero sus mayores y más conocidas victorias estuvieron en su oficina, desde donde su sabiduría, destreza y conocimientos lo llevaron a la presidencia del Comité Organizador del Campeonato Internacional de Prototipos y a la Organización del GP (Gran Premio) de Fórmula 1, en México. Fue Vicepresidente para América de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) y Presidente de NACAM. El ingeniero Abed era, al morir, Vicepresidente de Honor de la FIA. Tuve la suerte y el honor de compartir con el amigo Abed en las sesiones del Congreso de NACAM, celebrado en el Hotel Nacional de La Habana, Cuba. Y en otras visitas en impulsar el kartismo cubano y la conservación y el cuidado del patrimonio de autos clásicos cubanos, admirando sus joyas rodantes. Junto a Jean Todt, entonces presidente de la FIA, apoyaron el karting en Cuba y contribuyeron a crear una escuela para niños, donde formar a los futuros pilotos de karts cubanos. Del amigo Abed habría mucho que decir, pero prefiero recordarlo en sus contactos con Fernando Méndez (el Gordo), primero, y con Ernesto «Kiko» Dobarganes, después, ambos directivos de los deportes a motor en Cuba, que ya no están físicamente, pero permanecen por sus obras. Recordemos la pasión por el automovilismo que nos transmitía Abed, su sonrisa franca, así como por su estrecha amistad y respeto por Cuba y sus deportes a motor. Los cubanos amantes del automovilismo no te olvidaremos, amigo Abed.

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