BUICK «CONVERTIBLE» 1959

ISMAEL GARCIA SOÑÓ POR AÑOS TENER UN BUICK CONVERTIBLE. TANTO LO QUISO QUE CASI LO FABRICÓ CON SUS PROPIAS MANOS

2022-12-26T08:00:00.0000000Z

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Exclusivas Latinoamericanas

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CLÁSICO

La historia de este auto es de esas que mezclan un poco al azar con la determinación, cuando la fortuna interviene y encamina proyectos y sueños. Es lo que sucedió a Ismael, cuando en 2010 buscaba reparar la máquina de coser de su esposa. Llegó hasta Valle Grande, en las afueras de La Habana, a casa de un conocido, en busca de la solución para su media naranja. Rebuscando la pieza necesaria, en uno de los trasteros del garaje, descubrió un capot de un Buick 1959 tirado en un rincón. Resultó que la familia tenía ese auto hacía décadas y el resto estaba abandonado, en medio de un hierbazal, donde apenas sobrevivían algunas partes podridas de herrumbre. Aún así se interesó, pero no logró adquirirlo. Recuerda que era un modelo de cuatro puertas y techo duro, de 1959, pero imposible precisar más. Regresó varias veces, pero no lograba ningún acuerdo, hasta que, sorpresivamente, se lo trajeron hasta su puerta. De inmediato comenzó a buscar opciones para restaurarlo. En Cuba existe infinidad de operarios que reparan y adaptan casi cualquier cosa. Algunos son mejores que otros, como es normal, y encontrar los adecuados es esencial, si queremos un buen resultado. Ismael desarmó el Buick por completo y, con lo que quedaba del chasis, fue en busca de «Héctico», un conocido reparador en Guanajay y familia de su esposa. Tras meses de trabajo, logró componerlo de forma impecable. En ese momento, ya tenía decidido modificar el Buick en convertible, pero sin chapucerías vulgares. Sobre la base de ese chasis comenzó a armar la carrocería. Buscó modelos similares, hizo plantillas en cartulina de partes y secciones: todo para que el carrocero cumpliera con requerimiento. Luego, se empeñó en buscar tantos elementos como pudo y llegó a encontrar un herraje de un Buick 1953, el cual modificó para que ajustara en el suyo y la capota luciera impecable. Localizó, además, los tranques delanteros originales sobre el parabrisas para fijar la capota. Así fue sumando detalles hasta conformar, incluso, la careta completa. Tomaba uno de los pequeños elementos ornamentales como muestra e intentaba fabricar el resto para luego unirlos, uno por uno, hasta conformar todo el frente. Igual sucedió con los cintillos, soportes de las luces y muchos otros accesorios. Poco a poco, logró su convertible Buick 1959 con un nivel de autenticidad asombroso. Hoy, Ismael ha inscrito su Buick en el Club de Autos Clásicos A lo Cubano, el más popular del país, y participa con regularidad en sus actividades y exhibiciones.

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