RESCATE el de un vehículo HISTÓRICO

EN NUESTROS ARCHIVOS SE CONSERVA UNA CARTA, FECHADA EN 1985 Y DIRIGIDA AL HISTORIADOR DE LA CIUDAD. EL REMITENTE, JUAN ALMEIDA BOSQUE, HACE ENTREGA A EUSEBIO LEAL DE UN MERCEDES-BENZ 190 SL DE 1956 UTILIZADO EN SU MOMENTO POR CAMILO CIENFUEGOS

Por Ignacio M. Reyes Fandiño

2022-12-26T08:00:00.0000000Z

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Exclusivas Latinoamericanas

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DEL MUSEO

El automóvil, con parte de su estructura deteriorada por la corrosión y algunas piezas faltantes, se expuso al público por primera vez 38 años después de su llegada al Museo del Automóvil. Muy pocas referencias se tenían de la relación de Camilo con el vehículo, salvo esta carta. Tanto dentro de la colección como en la comunidad de estudiosos y seguidores de los automóviles en Cuba, era el Oldsmobile de 1959, que también exponemos, el que fue de su uso hasta su desaparición en octubre de 1959. El Oldsmobile, con no más de 37000 km recorridos en la actualidad, fue muy tenido en cuenta desde esa fecha. Hoy, en su ventanilla trasera se observan calcomanías con la imagen del propio Camilo, colocadas algunas en 1961. Sobre este automóvil se conoce, incluso, una fotografía, utilizada por William Gálvez para su libro Camilo, Señor de La Vanguardia: Una escena de una movilización popular, la última en la cual Camilo recorrería las calles de La Habana. En primer plano, sentado en la parte posterior de un convertible pequeño, Camilo sonríe a la cámara. Detrás marcha el imponente Oldsmobile con sus cuatro luces frontales encendidas Esta es la única imagen que conocemos del Oldsmobile y su mera presencia resta atención al automóvil de menor tamaño. Este apenas se distingue. Solo puede verse parte del parabrisas y una pequeña zona de su lateral derecho. Sin embargo, la inquietud por encontrar alguna otra pista respecto al Mercedes-Benz me llevó nuevamente a la fotografía y a ese otro vehículo en el que va sentado Camilo. Lo que había parecido antes irrelevante por la presencia del Oldsmobile, comenzó a cobrar interés al observar la forma del pilar del parabrisas sin un ventilete a su lado. Este rasgo, característico de un automóvil deportivo y lo que se podía distinguir de la carrocería, fueron suficientes para identificar el automóvil, precisamente, como un Mercedes-Benz 190 SL. De esta forma quedaron plasmados en una sola imagen los dos automóviles que Camilo Cienfuegos utilizó en su breve período de actividad dentro del Gobierno Revolucionario y que hoy son piezas muy valoradas en la colección. El 190 SL posee una estructura monocasco que, en el caso de nuestro ejemplar, se encontraba seriamente comprometida por la corrosión. Los paneles del piso y algunas otras partes exigían una reconstrucción completa. Para ello el equipo de restauradores tuvo que retirar todo el tren motriz y elevar el automóvil por uno de sus laterales para facilitar el trabajo tanto en la estructura como en dichos paneles. Pese a todo el trabajo realizado al Mercedes-Benz, una vez listo decidimos no exponerlo. Si bien se había eliminado todo signo de corrosión, ejecutado el trabajo de pintura y tapicería, el automóvil se encontraba demasiado incompleto en su aspecto exterior. Obtener partes para un Mercedes-Benz 190 SL en Cuba es prácticamente imposible. Son muy pocos los ejemplares que se importaron y que sobreviven. Por otra parte, la compra de partes originales en el exterior resulta, como en todos los ejemplares clásicos de la marca, muy costosa. En este punto es necesario hablar de un amigo y colaborador nuestro que también expone una amplia colección de automóviles y otros objetos relacionados con el mundo automovilístico. Dirk Kuiper, de Holanda, posee una amplia experiencia en la restauración de clásicos y, entre ellos, Mercedes-Benz. Él y su familia mantienen también una estrecha relación con Cuba y el Museo del Automóvil. Inicialmente Dirk nos obsequió un grueso manual de reparaciones del Mercedes-Benz 190. Con el tiempo y nuevos viajes a La Habana llegaron también partes necesarias para el vehículo, como algunos emblemas y los aros de las luces frontales. El regalo más especial de su parte fue la confección, a partir de piezas de un modelo 300 SL, de una parrilla delantera para nuestro ejemplar; elemento fundamental para completar una primera fase de su proceso de restauración y poder exponerlo al público. Esta última pieza llegó a nuestras manos en abril del presente año y entonces el automóvil fue trasladado a nuestra nueva sede por primera vez. Lanzado a inicios de la década de 1950, el Mercedes-Benz 190SL es uno de los dos primeros modelos deportivos que la marca alemana produjo en la posguerra. Sin embargo, de acuerdo a un manual de restauración del modelo, donado a nuestra biblioteca por otro de nuestros más activos colaboradores, el 190 SL no es, precisamente, un vehículo deportivo; sus características técnicas no son propias de esta clase de automóviles. En realidad, siempre estuvo a la sombra de su hermano mayor, el 300 SL, cuyo equipamiento es muy superior. A diferencia del motor de cuatro cilindros del 190 SL, este modelo presentó un seis cilindros con inyección de combustible, así como un chasis tubular, mayores dimensiones, ruedas más grandes y un diseño mucho más audaz, del cual destacan las célebres puertas en ala de gaviota de las carrocerías cerradas. Otro detalle que corrobora que el 190 SL no es un automóvil deportivo, es el hecho de que nunca se utilizó en competiciones oficiales, a diferencia del 300 SL. Sin embargo, un Mercedes-Benz de este modelo es hoy un vehículo de indiscutible belleza cuyo diseño no pasa de moda. Si bien es cierto que su precio actual no se encuentra a la altura del muy cotizado 300 SL se trata, igualmente, de un automóvil que se vende por grandes sumas y resulta muy costoso de restaurar. Es uno de los muchos mitos de la marca alemana y uno de los más valorados de la década de 1950. Regresar este ejemplar a la vida, gracias al esfuerzo y colaboración de muchos, ha sido una de los momentos más emocionantes de todo el período de restauración de nuestras piezas.

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