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Excelencias Turísticas del caribe y las Américas - 2021-11-01

Data:

Camino a la recuperación.

VIELO INDIRECTO

Fuentes: Ascend, Flight Global, Cirium, IATA

HAN PASADO CASI DOS AÑOS DESDE EL INICIO DE UNA ENFERMEDAD QUE, TRES MESES DESPUÉS DE SU APARICIÓN SE CONVIRTIERA EN PANDEMIA. LA COVID-19 GENERÓ UN DERRUMBE DEL MERCADO AEROCOMERCIAL Y SE EXTENDIÓ HACIA LA INDUSTRIA DEL OCIO (VIAJES Y TURISMO). SE HICIERON PRONÓSTICOS QUE SE HAN CUMPLIDO CON ALTAS Y BAJAS, PERO TODO PARECE INDICAR QUE LA RECUPERACIÓN, AUNQUE LENTAMENTE, MARCHA Luego de declararse la pandemia de COVID-19, las medidas restrictivas, fundamentalmente hacia la limitación del movimiento de personas, marcaron cifras que alarmaron al mundo. La caída del tráfico de pasajeros golpeó inicialmente a las aerolíneas y, como una marea ascendente, afecto también a la industria del ocio, principalmente al sector turístico. Mientras en 2019 los aeropuertos manejaron un total de 9.1 mil millones de pasajeros a nivel global, de los cuales 700 millones co¬rrespondían a turistas que traspasaron fronteras; en abril de 2020 ya se estimaba que la crisis de COVID-19 provocaría un déficit de 2 mil millones de pasajeros en el segundo trimestre y 4.6 mil millones para el cierre del año. La caída del tráfico de pasajeros a nivel global generó una estrepitosa reducción de los vuelos programados de las aerolíneas de todo el mundo, lo que provocó la puesta en tierra de unas 14 000 aeronaves y la retirada definitiva del servicio de un número considerable de ellas, fundamentalmente las aeronaves de dos pasillos que incluyen a los B-747, A-380, A-340 y B-767. La industria del ocio también fue afectada. Polos turísticos en muchas regiones del mundo se vieron en un breve lapso vacíos. Desde el punto de vista de la afectación laboral, para mediados de 2020 la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) calculaba que unos 25 millones de empleos podían estar en riesgo debido a la caída de la demanda de viajes aéreos. Al respecto señalaba que «los medios de vida de unos 65,5 millones de personas dependen de la industria de la aviación, incluidos sectores como los viajes y el turismo”, de los cuales 2,7 millones se encontraban empleadas directamente por las aerolíneas. Todo lo anterior provocó una debacle en la industria aeronáutica, donde los principales fabricantes del mundo, Boeing y Airbus, disminuyeron la producción de nuevas aeronaves y vieron cancelados perdidos que estaban por entregar. Desde el punto de vista financiero, se calcularon pérdidas iniciales a nivel global de $ 325,000 millones, mientras que el sector aeroportuario calculaba la pérdida de ingresos de $ 172,000 millones para finales del 2020. Según expertos, el pronóstico para una recuperación a los niveles del 2019 de todos los sectores afectados podría alcanzarse para finales del 2021, según criterios más optimistas; aunque algunas predicciones lo enmarcan en el 2022 y no pocos para el 2023. LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL El control y la erradicación de la pandemia varía por regiones y países. La aplicación de vacunas anti COVID-19 en algunas naciones ha establecido el inicio de una etapa de recuperación, pero la realidad ha sido otra. Los resultados positivos alcanzados en la erradicación de la enfermedad se han venido abajo al presentarse las llamadas “olas de contagios” o rebrotes, a partir de la aparición de nuevas cepas del virus. En los finales del 2020 e inicios del actual año algunas aerolíneas de diferentes regiones del mundo comenzaron a reactivar sus rutas. La reapertura de algunos polos turísticos en diferentes países ha dado lugar a un incremento paulatino de los vuelos, claro está, sujeto a medidas de prevención y control adoptadas tanto por países emisores de turistas como por países receptores, con el objetivo de disminuir los riesgos de propagación de virus. Todo ello en espera de dar nuevos pasos, teniendo en cuenta los efectos de la vacunación en diferentes países. Por otro lado, se percibe un proceso de preparación en las aerolíneas para retomar los niveles que exhibieron en el 2019. La renovación de sus respectivas flotas con aeronaves nuevas, que sustituyen a aquellas retiradas del servicio el pasado año, es el resultado de que Boeing y Airbus hayan reanudado su producción de aeronaves. Si los esfuerzos en la erradicación de la COVID-19 por parte de las naciones afectadas alcanzan resultados positivos y no se presentan retrocesos, podría llegarse en algunas regiones a la recuperación plena vaticinada por muchos para el año 2022 y en otras para el 2023. RECUPERACIÓN EN CUBA Como elemento clave en la recuperación del sector turístico y el flujo de pasajeros a los niveles pre-COVID-19 está lograr el control de la pandemia a partir de la vacunación de toda la población cubana con las vacunas creados y producidos en el país. La infraestructura turística tiene capacidad para recibir el incremento de flujo turístico a los niveles del 2019 y de lo que se está seguro es que un incremento no será de la noche a la mañana. Las claves de la recuperación estarán en las condiciones de control de la pandemia en países emisores de turistas, la capacidad de las aerolíneas en restablecer sus rutas y la disponibilidad de capacidades, el crecimiento económica en países emisores que permita que sus ciudadanos dispongan de los ingresos para actividades de ocio, y, como última opción, que no surjan nuevas complicaciones con la propagación de la pandemia, provocando nuevas y más extrema medidas restrictivas en la movilidad de las personas.

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