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Excelencias Turísticas del caribe y las Américas - 2021-11-01

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Joyas del patrimonio mundial

PATRIMONIO

TEXTO: RENÉ TAMAYO FOTOS: ARCHIVO EXCELENCIAS TEXTO: RENÉ TAMAYO FOTOS: ARCHIVO EXCELENCIAS

La Mayor de las Antillas se enorgullece de sus nueve sitios Patrimonio de la Humanidad por declaración de la Unesco. Ciudades como La Habana, Trinidad, Cienfuegos, Camagüey y Santiago de Cuba atesora la mayor parte de las joyas culturales merecedoras de reconocimiento mundial, lo cual genera una importante oferta de opcionales, circuitos y programas ricos en materia de contacto con la historia, las tradiciones, la arqueología y las artes. LA HABANA, EL MEJOR DOSSIER ARQUITECTÓNICO Si bien la Habana Vieja es la joya turística y patrimonial de la capital cubana, por donde pasa prácticamente la totalidad de sus visitantes, hay que saber que a la urbe se le considera por expertos una especie de gran dossier arquitectónico de los siglos XVIII, XIX y XX. A diferencia de lo ocurrido en casi todas las grandes ciudades cabeceras latinoamericanas, la capital cubana se mantuvo al margen de la feroz especulación inmobiliaria que en las décadas de los años 70 y 80 estandarizó el paisaje urbano de la región, lo que ha servido para mantener su imagen tradicional. En cualquier caso, nada hay más excitante en ella que saberla viva e imaginar su historia y su futuro, con el tipo de gente que la habita. Son de especial interés el sistema de fortificaciones del que es símbolo el Castillo de los Tres Reyes del Morro; sus plazas escoltadas por emblemáticos edificios como el Museo de la Ciudad, El Templete, el Hotel Santa Isabel, el Palacio del Segundo Cabo, la Catedral de La Habana –elevado exponente del barroco cubano–, el Museo de Arte Colonial; o el Convento de San Francisco y el vecino edificio de la Lonja del Comercio, entre otros muchos. La ciudad exhibe verdaderos hitos en el antes llamado reparto Muralla – tránsito entre la Habana Vieja y Centro Habana–, que se conformó como alargado cuadrilátero desde la costa, al pie del Castillo de la Punta, hasta la antigua Plaza de Marte, hoy compartida por el Parque de la Fraternidad Americana y el majestuoso Capitolio. Es el entorno de una Habana afrancesada que se puso de moda muy a principios del siglo XX y que dejó para las futuras generaciones un elegante conjunto arquitectónico en el que también hay que destacar el Paseo del Prado, la Avenida de las Misiones, el actual Museo de la Revolución, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el Hotel Sevilla, el Hotel Plaza y el edificio Bacardí. Un city tour de los más tradicionales en La Habana no excluirá tampoco de la ruta al célebre Malecón, la Plaza de la Revolución y las elegantes barriadas del Vedado y Miramar, que ofrecen mucho que ver al visitante. Aquí es donde se localiza lo que los estudiosos llaman el Patrimonio Moderno de la ciudad, compuesto por el Hotel Nacional de Cuba, la heladería Coppelia y espacios públicos como la Calle G –Avenida de los Presidentes, que es una arteria estatuaria–; la calle Paseo y, más al oeste, la lujosa Quinta Avenida y el internacionalmente famoso cabaret Tropicana, entre otros. Como quiera, todo esto no pasa de ser el aperitivo turístico más trillado, en una ciudad que constituye un universo de 15 municipios con más de dos millones de habitantes y 180 km2 de urbanización, lo que es bastante para el visitante neófito que decida hacerse su propia ruta, sin itinerarios preestablecidos, ni horarios prefijados, dejándose llevar por sus impulsos, que es la mejor manera de conocer La Habana. EL CIRCUITO DE CIUDADES PATRIMONIALES DEL CENTRO Empieza a tratarse como curiosidad, y de hecho no deja de serlo, que en un círculo relativamente pequeño al centro de Cuba se ubiquen tres de los nueve Patrimonios Culturales de la Humanidad en este país. Son Trinidad y su vecino Valle de los Ingenios, así como los Centros Históricos de Cienfuegos y Camagüey. Son ciudades con larga tradición turística e infraestructuras para hacer estancia sin ningún inconveniente. Las tres se diferencian entre sí, lo que provee de más interés a un paseo que, para ser más completo, no debe excluir otros dos puntos, como Sancti Spíritus y Remedios, ciudades Monumentos Nacionales. Sitios sobresalientes de Cienfuegos son el Prado y el Parque Martí, con el Teatro Tomás Terry, la Catedral de la Purísima Concepción, el Palacio Ferrer y una réplica caribeña del Arco de Triunfo, así como la hermosa península de Punta Gorda que regala el paisaje de una bahía inmensa, limpia, descontaminada y luminosa a través de una avenida flanqueada de palacetes con un cierre de oro: el Hotel Jagua y el singular Palacio de Valle, lujo mudéjar casi increíble a tanta distancia del Alhambra de Granada. Por su parte, Trinidad es quizás el ícono más relevante e internacionalmente publicitado de las ciudades coloniales cubanas. Sus calles son todavía hoy de cantos rodados y las viviendas levantadas, entre el siglo XVIII y XIX, siguen siendo el abrigo de la mayoría de las familias y pobladores de esta antigua villa, atrapada entre las montañas de la Cordillera de Guamuaya y el Mar Caribe. No perderse la Plaza Mayor y el conjunto de edificaciones circundantes –una joya–, el Palacio Cantero y, sobre todo, recorrer sus calles y mercadillos de artesanías, admirando las ventanas trinitarias, las casas de gruesos muros de argamasa y adobe pintadas con colores pasteles que fueron construidas para la eternidad. En las afueras, como un gran salón arqueológico azucarero a cielo abierto, se encuentra el Valle de los Ingenios, famoso por su Torre de Manaca Iznaga, también Patrimonio Cultural de la Humanidad. Camino al norte, primero aparecerá Sancti Spíritus, capital de la provincia de igual nombre y a donde el acceso desde Trinidad se salva a través del puente de Yayabo, el único de arcos abovedados al más puro estilo medieval europeo que existe en toda Cuba. Son de especial interés: la Parroquial Mayor, importante exponente de arquitectura religiosa del siglo XVII, así como el cercano Parque Serafín Sánchez, en el centro histórico. Avanzando hacia el este se llega a la ciudad de Camagüey, distante unos 263 km, reconocida por la UNESCO en 2008 como Patrimonio Cultural de la Humanidad, con méritos y gran aval. Se percibe de inmediato el paso de los siglos y lo más admirable para cualquier visitante es un conjunto inmenso de sitios que ver, plazas donde pasar un rato, personas con quienes hablar, iglesias dieciochescas y decimonónicas, calles enrevesadas y concurrentes, que en cualquier horario del día tienen un costado de sombra y que es la senda por donde hacerse todos los itinerarios, en los tórridos meses del verano. No hacen falta guías, ni nociones de arquitectura, ni grandes conocimientos: Camagüey es único e irrepetible y la síntesis incontestable de esa afirmación se encuentra en la Plaza San Juan de Dios, uno de los conjuntos coloniales más original y mejor preservado de toda América Latina. EXCEPCIONAL VALOR HISTÓRICO Y PAISAJÍSTICO Lo primero para los ojos en el oriente de Cuba son las montañas y para los sentidos, la hospitalidad de su gente. En esta región Santiago de Cuba merece una visita especial. Se le considera segunda capital del país y su ciudad más caribeña: está al sur, al borde de una gigantesca bahía de bolsa inundada por el Mar Caribe, que baña asimismo las playas del territorio, en la Reserva Mundial de la Biosfera, Parque de Baconao. Su Castillo de San Pedro de la Roca –desde 1997 Patrimonio de la Humanidad– y el Paisaje Arqueológico de las Primeras Plantaciones de Café en el Sudeste de Cuba, son de excepcional valor histórico y paisajístico. Calles ondulantes, adaptadas al relieve irregular en que se asienta, caracterizan a la alegre Santiago, donde hay sitios muy atractivos como el Parque Céspedes, la casa de Diego Velázquez, el Ayuntamiento, la Catedral Metropolitana, el Museo Bacardí, el más antiguo de Cuba; la Casa de la Trova en la calle Heredia, o el Balcón de Velázquez, explanada fortificada con baterías en el repecho de una colina que antiguamente servía para vigilar la bahía desde el corazón mismo de la villa. Una incursión a la Villa Primada de Cuba, la ciudad de Baracoa –fundada por Diego Velázquez hacia 1511–, es la culminación de oro de un itinerario por las ciudades patrimoniales cubanas. Sus paisajes, sus fortalezas, la imagen del Atlántico azul y de las montañas tapizadas de bosques y cocoteros, la gente sencilla y hospitalaria, la cultura local que es de las más genuinas, reservan muy agradables momentos. El Yunque, montaña de cima plana que se distingue desde cualquier punto y La Cruz de la Parra –la única que se conserva de las 29 con que los españoles testimoniaron la llegada del Evangelio al nuevo Mundo y que hoy se guarda con gran celo en la Iglesia de nuestra Señora de la Asunción de Baracoa–, son los grandes símbolos locales.

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