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Excelencias Turísticas del caribe y las Américas - 2021-11-01

Data:

Por la exclusiva ruta del turismo rural.

REPORTAJE

TEXTO: LAURA RODRÍGUEZ LEÓN, LICENCIADA EN TURISMO FOTOS: ARCHIVO EXCELENCIAS

Las secuelas dejadas por la pandemia de COVID-19 en el mundo implican una serie de cambios en las personas y en sus decisiones de viaje que se deben tener en cuenta para lograr el éxito de un turismo novedoso, seguro, diversificado y sostenible. Es una realidad que los turistas poscovid se han vuelto aún más exigentes. Además de comodidad, calidad en los servicios y disfrutar todo lo posible de sus vacaciones como lo hacían en el pasado, buscan también otros factores como la salud, el distanciamiento social y la libertad, respetando horarios, medidas de seguridad y con una conciencia de sostenibilidad mucho más arraigada que en el pasado. Es ya una certeza la tendencia al aumento de los viajes domésticos y de naturaleza, gozando de mayor protagonismo los destinos no masificados por sobre las grandes urbes, y las modalidades asociadas al concepto de turismo sostenible como el turismo rural, el agroturismo, el ecoturismo y el enoturismo. Por otro lado, los clientes se muestran dispuestos a pagar más por servicios privados, productos exclusivos y ventajas que reduzcan el contacto con otros huéspedes o pasajeros. Se habla de que esa creciente necesidad hará de los espacios abiertos un lujo, y que las marcas Premium, con las que se busca exclusividad y privacidad, tomarán la delantera en la recuperación. No es casual entonces que en la edición 33 del Festival de Turismo de Gramado (Festuris)—cita donde se reúnen profesionales de Brasil y otros países para fomentar los destinos y productos turísticos— se promuevan las potencialidades del turismo rural y sostenible como una modalidad en alza en la nueva normalidad, asociadas a lo que ha dado en llamarse el «neolujo». A principios del mes de octubre los organizadores del evento destacaban que más del 80 por ciento del espacio expositivo en el área dedicada al segmento de lujo había sido vendida, como clara muestra de la apuesta de las marcas a esta tendencia. Brasil, precisamente, es uno de los países que con más fuerza apuesta en los últimos años por intensificar el desarrollo del turismo rural y ecológico. Sus hermosos paisajes, su naturaleza exuberante y su geografía inmensa permiten que este sea un destino ideal para experimentarlo y engrandecerlo. Se pueden mencionar a Río de Janeiro, Sao Paulo o Minas Gerais como las ciudades brasileñas que más se destacan en esta actividad. MODALIDAD EN PLENO AUGE El turismo rural se define como aquella actividad que se realiza en un espacio rural o natural, habitualmente en pequeñas localidades o fuera del casco urbano; las instalaciones son por lo genera antiguas y, una vez rehabilitadas, suelen ser regentadas por las propias familias. El agroturismo, el turismo ecológico y el turismo enológico son algunas de sus modalidades, y los hoteles haciendas ganan en popularidad al permitir al visitante integrarse con el entorno, conocer de cerca las actividades productivas y sumergirse en la historia y cultura de los diversos enclaves, mientras se realizan actividades como rutas a caballo, ciclismo y senderismo. Si de hoteles hacienda se trata en Brasil, uno de los más emblemáticos es Monte Verde, en Minas Gerais. Allí la naturaleza se presenta en su estado más prístino y permite a las personas de todas las edades disfrutar de una experiencia acogedora y también desafiante, pues por estar situado a más de 1 500 msnm muchos lo consideran sitio ideal para los deportes extremos. En la región sudeste del país merece una mención el llamado Ciclo del Café, constituido por antiguas haciendas localizadas en municipios del Valle del Paraíba, como Valença, Vassouras, y Barra de Pira. Esas haciendas abrigan magníficas construcciones de gran valor arquitectónico e histórico, cuya visita es considerada turismo rural en la medida que la propiedad permite conocer e imaginar cómo era la vida rural en épocas pasadas. Es una de las mejores experiencias para entrar en contacto con una parte significativa de la historia de Brasil del siglo XIX. Otro sitio privilegiado es Atibaia, en Sao Paulo, donde el visitante tiene a su disposición granjas para trabajar con productos orgánicos. El itinerario de visita es extenso y cubre los lugares más inesperados, como las destilerías de cachaza artesanal o las plantaciones de flores. Desde este estado se puede acudir también a otras ciudades para realizar turismo rural. Algunas recomendaciones son São Roque, Amparo, São Pedro, Monte Alegre do Sul, Cunha, Joanópolis, São José dos Campos, Pindamonhangaba, Santo Antonio do Pinhal, Itú o São Bento do Sapucaí. Siendo Itú la más cercana a la capital de São Paolo (103 km) y Cunha la más alejada, a 222 km. UN SEGMENTO DE INMENSAS OPORTUNIDADES El turismo rural, como actividad novedosa y promisora, está lanzando nuevos desafíos a la sociedad brasileña. En un país conocido mundialmente por sus playas paradisíacas, su clima tropical, sus aguas abundantes, el interior nunca despertó la atención de los emprendedores del área del turismo. El aislamiento y precariedad de las instalaciones de las propiedades rurales las hacían poco atractivas. Unido a ello prevalecen otros pendientes como el rescate del extenso patrimonio histórico y cultural de campo brasileño y la necesidad de garantizar una infraestructura adecuada en las localidades potencialmente viables para el turismo: carreteras accesibles, energía eléctrica, conectividad o sistemas hospitalarios. Atender todos esos requisitos significa promover una transformación radical en el entorno rural del país. Precisamente, este «retorno» al campo como tendencia mundial ha abierto un nicho de oportunidades para el segmento del turismo rural en el gigante del cono sur, que desde la gestión pública y privada ya comienza a dar sus frutos. Por ejemplo, la Agencia Brasileña para la Promoción del Turismo Internacional (Embratur) desarrolla una fuerte campaña para promocionar este segmento que proporciona el distanciamiento que requiere la actual demanda, al considerarlo de gran importancia en el marco de la «nueva normalidad». En Rio Grande del Norte, algunas acciones y programas ya están siendo implantados como el Programa Nacional de Turismo na Agricultura Familiar (PNTRAF), que apoya al agricultor familiar en el desarrollo de actividades de carácter turístico. Otra acción importante es la Rede de turismo rural na agricultura familiar (RED TRAF). Se trata de un instrumento para promover las políticas del Ministerio de Desarrollo Agrario de Brasil para el turismo en la agricultura familiar, diseñada a través de una red basada en temas como el medioambiente, la cultura y la economía. Con esta articulación, la RED TRAF creó rutas de turismo rural en algunos municipios como son: el Circuito de la Tilapia (municipio de Ceará-Mirim), el Circuito Tapuios (municipio de Sítio Novo), el Circuito Catuense (municipio de Canguaretama), el Circuito Nascente del Río Piquiri (municipio de Espírito Santo), el Circuito del Vale Volcánico (municipio de Cerro Corá), el Circuito Tropical (municipio de São José do Mipubú), el Circuito Serra da Bica (municipio de Monte das Gameleras) y el Circuito Sertão Cabugi (municipio de Caicó).

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