Rutas del Vino

para descubrir los tesoros vitivinícolas de Argentina

2023-01-11T08:00:00.0000000Z

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Exclusivas Latinoamericanas

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TURISMO RELIGIOSO

Conocido en todo el globo por sus asados, sus empanadas y por el consumo del mate, no se puede olvidar que Argentina posee también una tradición vitivinícola de gran relevancia. Si bien los viñedos mendocinos son quizás los más populares, en otras regiones del país la producción de vino también es notable, como pueden ser Salta, San Juan, Catamarca o Tucumán. La producción de vino se extiende en la actualidad hasta 19 provincias del país, y Argentina cuenta con 223.585 hectáreas cultivadas con viñedos, con una gama varietal muy amplia: Malbec, Bonarda, Cabernet, Criolla Grande, Cereza, Pedro Giménez, entre otras… Con una gran diversidad de suelos y climas, en cada una de las provincias se produce un vino de distintas características. Es por ello que hacemos un recorrido por algunas de esas rutas del vino que, a lo largo del territorio del país, dan a conocer sus regiones vitivinícolas; desde sus viñedos hasta sus bodegas, ofreciendo actividades como visitas guiadas y, por supuesto, degustaciones. Experiencias, en definitiva, idóneas para los amantes del enoturismo y para quienes quieren incursionar en este mundo. Empezamos, como no podía ser de otra manera, por la provincia de Mendoza. Si bien no encontramos allí una ruta del vino con un recorrido estricto, son múltiples las bodegas y los cultivos que sí o sí debes visitar. Una de ellas es la galardonada mejor bodega del mundo en los años 2019 y 2020 por The World's Best Vineyards, la Bodega Zuccardi. Esta empresa familiar, que fue fundada por el ingeniero Alberto Zuccardi en 1963, cuenta con un amplio reconocimiento a nivel internacional por la calidad de sus vinos, aunque también es destacada por su defensa de las prácticas sostenibles. Allí se pueden conocer los viñedos y los distintos espacios que integran el proceso de elaboración del vino en un emplazamiento privilegiado, frente a la Cordillera de los Andes. En esta zona también merece la pena realizar una parada en la Bodega Andeluna, situada de igual forma en el Valle de Uco. Esta bodega, construida en 2005, cuenta con algunos de los mejores vinos que se producen en el país, como el Andeluna 1300 Malbec o el Pasionado Cabernet Franc, y ofrece, a su vez, una serie de actividades dedicadas al enoturismo, como las ‘Tardecitas en Andeluna', que aprovecha una estampa magnífica como son los atardeceres que allí se ven con un menú ideal para cualquier época del año. Otra experiencia fantástica es el ‘Juego del Blend', por el cual podrás convertirte en enólogo por un día, creando tu propio vino, diseñando la etiqueta e ideando el nombre. Otras bodegas de la zona son también de gran interés, como la Finca La Celia, la más antigua de la región (data del año 1890), la bodega Clos de los Siete, caracterizada por la influencia de los conocimientos del sector vitivinícola francés, o la bodega Salentein, nacida en 1996 y que dispone, además de sus magníficos viñedos, de un restaurante, una posada, un anfiteatro y un museo de arte. Si vamos un poco hacia el norte, descubrimos la provincia de San Juan, donde se cultivan algunas de las mejores cepas de vino existentes en Argentina, como la Malbec, Bonarda, Cabernet, Syrah, entre otras. Es, además, la segunda provincia de Argentina con mayor superficie cultivada de viñedos, tan solo por detrás de Mendoza, por lo que cumple un papel imprescindible en la producción de vino del país. Para dar a conocer su patrimonio vitivinícola, San Juan propone distintos recorridos por la provincia: el Valle de Tulum, el Valle de Pedernal, el Valle de Calingasta, el Valle de Ullum-Zonda y el Valle Fértil. Todos ellos se enmarcan dentro de lo que es la Ruta del Vino, que muestra los maravillosos paisajes sanjuaninos, llenos de viñedos, y pasa por más de 20 bodegas que ofrecen visitas guiadas y degustaciones, incluso hasta la oportunidad cortar la uva de la propia vid. Viajamos al norte del país para descubrir ahora la ruta del vino más alta del mundo, que se ubica en Salta. Esta zona es conocida por la elaboración del vino torrontés, variedad autóctona del país, y también por la producción de otras cepas, como Cabernet Sauvignon, Malbec, Tannat, Bonarda, Syrah, Barbera y Tempranillo. Se trata de un recorrido de unos 200 kilómetros que se extiende entre los departamentos de Cafayate, San Carlos, Cachi, Molinos y La Viña. Debido a la altitud a la que se encuentran sus viñedos, situados entre los 1750 metros sobre el nivel del mar en Cafayate hasta los 2700 y 3015 en Molinos y Payogasta, los vinos de la región se conocen como “vinos de altura”, caracterizados por su fuerte carácter y su alta calidad de fragancias y sabores. Con diversas bodegas que conforman esta ruta, se atraviesan bellos paisajes como la Quebrada de las Flechas, la Quebrada de las Conchas y pueblos pintorescos como Molinos, San Carlos, Seclantás y Cachi, y en Cafayate se puede también visitar el interesantísimo Museo de la Vid y el Vino. Colindando con la provincia de Salta encontramos la provincia de Tucumán, que no solo cuenta con unos paisajes naturales de ensueño, sino que además ofrece varias experiencias que te permiten degustar lo mejor de la gastronomía argentina. La ‘Ruta del Vino de Tucumán', por ejemplo, muestra los rincones más interesantes de esta región vitivinícola. Allí, la tradición de la elaboración del vino posee más de 130 años de historia, y las bodegas de la región (de diferentes), como la Bodega Comunitaria Los Amaichas (primera bodega comunitaria de América del Sur), la Finca La Orilla o la Bodega Luna de Cuarzo, que ofrecen recorridos por sus fábricas y degustaciones de sus vinos. En cuanto a los vinos que se producen, guardan notable relación con los de la región de Salta, tienen un fuerte carácter debido a la altura de los viñedos y entre las principales cepas cultivadas se encuentran las Torrontés, Malbec y Cabernet Sauvignon. Seguimos en el norte, concretamente en la provincia de Catamarca, para conocer los espacios vinícolas insertos en su Ruta del Vino. La región, en la que se cultivan las cepas bonarda, cabernet, syrah, riesling y torrontés principalmente, destaca por su impresionante relieve, que hace de este viaje un deleite tanto a nivel de sabores como de paisajes. El recorrido atraviesa localidades como Santa María, Fiambalá y Tinogasta, alrededor de las cuales se puede disfrutar de los vestigios de construcciones de adobe, algunas de ellas consideradas monumentos nacionales. De entre las bodegas tradicionales y artesanales que ocupan la zona se destacan algunas como la Bodega Michango, la Bodega Don Vega o Cabernet de los Andes, que ofrecen recorridos por sus instalaciones además de catas y otras actividades. Cerramos este viaje bajando hacia el sur por la Cordillera de los Andes, hacia la Patagonia, para descubrir la ruta del vino en Neuquén, todo un tesoro para los amantes del enoturismo. Si bien tiene menos años de experiencia en la producción de vino, la ruta ha sabido integrarse con otras actividades turísticas de la zona. Es el caso de la Bodega Familia Schroeder, que replicó los restos fósiles del dinosaurio encontrado durante labores de obra en el entorno, y también implantó un restaurante en la bodega, a cargo del chef Ezequiel González. Otras bodegas que conforman la Ruta, y que también se pueden visitar son la Bodega Secreto Patagónico, Bodega Malma, Bodega Des de la Torre y la Bodega Fin del Mundo. Sin embargo, son muchas más las rutas que se reparten por el territorio argentino, como los Caminos del Vino de Córdoba, las rutas del vino entrerriano, las de Río Negro y las de la Provincia de Buenos Aires, entre otras, que dan cuenta de la importancia que tiene el sector en la cultura gastronómica y turística del país.

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